Consejos sobre salud auditivaEl mal uso de los reproductores auditivos

El mal uso de los reproductores auditivos

Cuando caminamos por la calle o vamos en el autobús, si miramos a nuestro alrededor todo el mundo lleva en sus manos dispositivos electrónicos. No sólo para mandar mensajes, llevan los auriculares puestos para escuchar música, o van hablando por teléfono. Pero esto trae consecuencias negativas para la audición.  El mal uso y abuso de reproductores musicales está aumentando los casos de pérdidas auditivas. Los avances de la tecnología han permitido que en todo momento estemos en contacto con los dispositivos electrónicos, ya sea mp4, móvil o Ipad. Estos aparatos tienen una batería y un alcance de almacenar fotografías y música gigante. Al ir caminando por la calle con los cascos puestos, quieres escuchar bien la música por lo que subes el volumen del reproductor, que puede llegar a alcanzar los 110 decibelios. Este volumen sería igual que el ruido que hace un avión al despegar. Se acepta como nivel de ruido aceptable alrededor de 35-50 decibelios. Las pérdidas auditivas asociadas al «trauma acústico» se le denomina así, se producen como consecuencia de lesiones en las células del oído interno. Estas pérdidas son irrecuperables y se definen como Hipoacusias Neurosensoriales. La Hipoacusia Neurosensorial tiene distintos niveles de gravedad. Sus síntomas iniciales pueden pasar desapercibidos ya que suelen manifestarse con las secuencias más agudas, lo que se conoce como oído duro, que significa «oír, pero no entender». Preguntas frecuentes con el comienzo de este problema son por ejemplo: ¿Qué? ¿Qué habías dicho? A la misma vez, puede ir acompañado de la tinnitus, los ruidos internos y molestos que provienen de los oídos. Siempre es mejor prevenir que curar, por eso los especialistas en este sector tan delicado aconsejamos siempre evitar exposiciones auditivas muy prolongadas en el tiempo por encima del nivel de decibelios permitidos. Si notas alguno de estos síntomas que enseñamos a continuación, debes acudir al especialista.
  • Tener silbidos, ruidos o zumbidos en los oídos.
  • Tener dificultad para entender una conversación en un ambiente ruidoso.
  • Sentir dificultad al mantener una conversación donde hay varias personas.
  • Necesidad de que repitan alguna palabra o frase.
  • Aumentar el volumen de la televisión o la radio.
  • Problemas a la hora de escuchar una llamada telefónica.
Recuerda, tu audición es lo más importante.