Enfermedades y audiciónEl oído de nadador o la otitis externa

El oído de nadador o la otitis externa

Se trata de una inflamación, irritación o infección de la zona externa y del conducto auditivo externo del oído. El oído de nadador puede darse de forma repentina y de manera aguda, sin previo aviso, y tener una duración determinada o, por el contrario, hacerse crónico y prolongado en el tiempo.

La otitis externa es bastante habitual en los niños y jóvenes que permanecen mucho bajo el agua. Es muy común en menores de siete años. Aunque también se puede dar en personas adultas que expongan sus oídos a un nivel alto de humedad. Asimismo, las zonas tropicales registran un gran numero de casos, ya que es un clima donde crecen bacterias y hongos de manera exponencial.

Síntomas

Cada caso presenta unos síntomas determinados. Sin embargo, los más habituales son los siguientes:

  • Picor en el oído o en el conducto auditivo.
  • Dolor en la zona y se puede intensificar si se toca la oreja, se mastica alimentos o simplemente se bosteza.
  • Hinchazón del canal auditivo y enrojecimiento de la zona.
  • Descamación de la piel alrededor de la abertura del oído.
  • Secreción del oído.

Causas

La causa más común del oído del nadador es bañarse en aguas que no estén demasiado limpias. Igualmente, bañarse durante mucho tiempo o en repetidas ocasiones en agua con cloro también puede dar lugar a este padecimiento. Por otro lado, el mal uso de los bastoncillos, puede producir que el oído se seque y aparezca la otitis externa.

Otros motivos que pueden provocar la infección:

  • Rascarse de manera brusca el oído.
  • Introducir elementos en el interior de la zona.
  • Reacción alérgica a algo situado cerca del oído.
  • Afecciones cutáneas crónicas.

Prevención

Existen ciertas medidas que pueden prevenir una irritación o problema mayor en el oído. Son pequeñas acciones que nos protegen de padecer esta dolorosa y molesta infección.

Algunas de ellas son las siguientes:

  • Mantener los oídos secos y limpios.
  • No manipular el conducto auditivo.
  • No rascar los oídos con brusquedad, ni introducir bastoncillos u otros objetos en el interior de los mismos.
  • Utilizar tapones de oído para nadar.
  • No bañarse en aguas sucias o posiblemente contaminadas.
  • Acudir al médico, si se tiene un tapón de cerumen.
  • Desinfectar periódicamente tapones y moldes de las prótesis auditivas.

Es muy importante que los padres atiendan a la salud auditiva de sus hijos, ya que pueden sufrir de graves problemas de salud.

Nombres alternativos

Otitis externa aguda; Infección aguda en el oído externo; Oído de nadador crónico; Otitis externa crónica; Infección crónica en el oído externo.